Dieta para el hígado graso

Los alimentos que pueden incorporarse en una dieta para el hígado graso son aquellos, básicamente, ricos en nutrientes que ayudan a acelerar el metabolismo. El hígado graso es una enfermedad que se caracteriza por la acumulación de grasa en su interior. Si no es tratado, puede desencadenar en  una inflamación del hígado y evolucionar en una cirrosis.

Sin embargo, no existe un tratamiento específico para este problema, solo se habla de diferentes formas de prevención y de cómo impedir la evolución.

Una de estas formas es el cambio en los hábitos alimenticios, junto a la disminución de peso corporal y la práctica regular de ejercicios físicos.

Las principales causas de hígado graso son la ingesta excesiva de alimentos ricos en grasas que aumentan el colesterol y sobrecargan el cuerpo, y el alcoholismo. La enfermedad también puede estar asociada a otras, tales como la diabetes, la hipertensión y la obesidad.

Por todo esto, lo recomendado para quien tenga este problema es llevar una alimentación más sana, dando preferencia a alimentos con bajo contenido de grasa.

Los dulces y el alcohol también deben ser evitados, y su dieta para el hígado graso debe ser rica en proteínas y en fibras (como el germen de trigo, avena y granola).

Alimentos a incluir en la Dieta para el hígado graso

Alimentos para el hígado graso

Alimentos para el hígado graso

Agua: El agua es el combustible que pone a trabajar al hígado. Recuerda que cuando el alcohol y las grasas entran en nuestro organismo, se transforman en sustancias tóxicas que sobrecargan el trabajo del hígado. Por lo tanto, el agua es fundamental para ayudar a eliminar esas toxinas. Además, el hígado es responsable de producir la bilis (o jugo biliar) que actúa en la digestión de grasas como si fuera un detergente. El órgano produce entre 800 ml a un litro de bilis al día y, sin agua, esto no sería posible.

Alcachofa: La alcachofa es una buena alternativa para incluir en nuestra dieta para el hígado graso. Posee acinarina, ácido cafeico y luteolina, que estimulan la producción de la bilis hepática, formando las señales biliares y ayudando en el buen control del colesterol.

Contiene también un principio activo que posee propiedades regeneradoras de las células hepáticas. Además, debido a su potencial de desintoxicación,, ayuda al correcto funcionamiento del intestino y del organismo, mejorando y aumentando la termogénesis, pudiendo ayudar, así, en la quema de calorías y, consecuentemente, en la pérdida de peso.

Pomelo: El pomelo ayuda debido a la acción de la naringenina, lo que reduce el proceso de la inflamación del hígado. Además, es una excelente fuente de Vitamina C.

Diente de león: El diente de león es otra de las excelentes alternativas que ayudan a curar el hígado graso. Posee una función anti-inflamatoria muy importante para el tratamiento del hígado. Además, ayuda en la eliminación de toxinas y también en la diuresis, mejorando la retención de líquidos en el cuerpo. El jugo de hojas de diente de león elimina los residuos del hígado y mejora el funcionamiento de la bilis.

Aloe Vera: No podemos dejar de citar los resultados de esta planta, no sólo para el tratamiento hepático, sino por el resto de sus beneficios para nuestra salud.

Es importante recordar que no debe manipularse en casa, ya que su cáscara tiene una sustancia toxica que puede causar mucha irritación en el intestino y hasta problemas más graves. En el hígado, actúa en la eliminación de las toxinas y en la regeneración hepática debido a su gran potencial anti-inflamatorio, por contener prostaglandinas y antioxidante – debido a la acción de la enzima superóxido desmutasa.

Jengibre: El jengibre es otra buena opción de alimentos para el hígado graso. Pues ayuda a regular las secreciones liberadas por el hígado debido a su acción astringente. Se puede rallar o añadir a jugos y tés.

Azafrán: El azafrán es el condimento favorito del hígado. La curcumina presente en el azafrán de la tierra presenta potentes efectos anti-inflamatorios, antioxidantes y antimutagenicos. Por lo tanto, intenta agregar un poco de ese desintoxicante a tus platos. Por lo tanto, es uno de los alimentos para el hígado graso.

Ajo y Cebolla: poseen  alicina, sulfuros y ajoeno, que tienen acción protectora y antioxidante comprobada.

Limón: El limón es otra buena alternativa de alimentos para el hígado. Pues, es un gran agente desintoxicante, rico en Vitamina C y grandes niveles de ácido cítrico.

El gran secreto del jugo de limón es que nos permite descomponer la comida en el estómago, haciendo más fácil la digestión. Todo esto se debe a los ácidos de la fruta, que estimulan el estómago y protegen nuestro hígado.

Dieta para el hígado graso

A continuación te brindamos una dieta para el hígado graso que puedes hacer, además de incluir los alimentos antes mencionados:

  • Desayuno: 2 tostadas con queso blanco y jugo de frutas.
  • Almuerzo: ensalada de repollo morado, zanahoria y granos maíz hervidos con gotas de limón y una cucharadita de sal de mar. Con filete de pollo a la parrilla y arroz. Una pera para el postre.
  • Merienda: una gelatina con una banana.
  • Cena: merluza cocida con patatas, brócoli cocido con limón y orégano. Una rebanada de melón de postre.
  • La bebida a lo largo del día puede ser 1,5 litros de agua o té de cardo mariano sin azúcar.

Antes de hacer una dieta para hígado graso o cualquier otra dieta alimenticia, es fundamental consultar a un médico o nutricionista para verificar si esta dieta no perjudica tu salud.

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